1. ESTUDIANTE Y PROFESORA


    Fecha: 24/04/2024, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... Ofelia conservaba la racionalidad. – Cuando te la cojas, estará dispuesta a todo lo que quieras hacerle.
    	Seguí con los lengüetazos al clítoris. Nuevamente tengo dura la pija. ¡Quiero tanto una boca! Yo estaba inclinado sobre el cuerpito de Peggy, lamiendo y chupando. Ella acaricia mi cabeza. Ofelia se acuclilló bajo mío, entre mis piernas y se dedicó a mamar. ¡Es genial! Nadie mejor que ella para saber mis intenciones…
    Seguí con mi boca en la entrepierna de Peggy. La lengua recorriendo su humedad, desde arriba hacia abajo. Está sabrosísima. Peggy no dejaba de gemir y suspirar. Mi lengua llegó lo más profundo posible, hasta el himen, y la sacaba y metía a la vez que absorbía los jugos. Al fin, tomé el botoncito del clítoris con los labios y tironeé una vez más, a la vez que lamía. 
    -¡Me hago, me hago! - ¡El orgasmo fue inmediato!
    -¡Sí! ¡Mi amor! ¡Qué rico tus juguitos! – La levanté a chupar concha. La besé en la boca, para que conozca su sabor. Ella todavía no sabía el juego de las lenguas. - ¡Amorcito! ¡Cuando mami te dé permiso te la voy a meter por todos los agujeros! 
    	Me agarré la pija y me masturbé. El chicotazo fue inmediato. Sobre sus fluidos, en la pelvis, descargué mi eyaculación. Fue en ese momento que Ofelia hizo lo que quería. Chupó y sorbió hasta el fin los jugos de Peggy y mi semen. ¡Todo fue a su boca!
    
    -Bueno, ahora sí. Vayan a decirle a Queta que Peggy quiere coger…
    Salieron rápido las dos nenas, tomadas de la mano. Diez minutos más tarde suena el ...
    ... teléfono. 
    -Hola tesoro. Las nenas me están pidiendo que te de “permiso” para desvirgar a Peggy. – Enriqueta parece decidida. - Tendría que preguntarle a mi cuñada, pero…, la guacha… que le mete los cuernos a mi hermano dos o tres veces por semana, no le va a prohibir a la nena que coja todo lo que le dé la gana. Así que hacelo. ¡Rómpele el virgo nomás!
    -Bueno, dale. Que vengan a casa.
    -No, no, no quiero. Hacelo en mi cama. Quiero ver.
    -Bueno, ahora voy. 
    
    	No había mucho para hacer. Tal como estaba subí al octavo, al dpto. de Queta. Peggy se colgó de mi cuello, apretándome con sus piernas. La llevé a la cama. Le fui sacando la ropa. Cuando la puse sobre la cama, solo le quedaba la tanguita. Se la saqué y fui a chupar. La nena está eufórica.  
    -¡Papito, por favor! ¡Quiero que me cojas! ¡Dale, prontito! ¡Metémela! ¡Rompeme el himen!
    	La levanté y la puse de perrito, en el borde de la cama. Me paré tras ella y fui a la conchita nuevamente con la lengua, para lubricada con mi saliva. Fui separando sus pliegues hasta llegar a la vulva. Metí la lengua todo lo posible y la inundé de saliva. Volví a insistir con el ano, nada más que por puro placer. Lo lubriqué con la saliva y empujé con el meñique. Peggy se sobresaltó, pero no se negó. ¡Al fin había podido empezar a perforar! Acomodó el culo para que el dedo entrara, y fui adentro con las dos falanges. 
    	Llegó el momento. Justo a la altura de su concha, agarré la pija por el tronco, aparté sus labios con los dedos de la otra ...
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