1. Coche averiado e iniciación anal


    Fecha: 02/08/2017, Categorías: Microrelatos, Autor: CalmaSola, Fuente: CuentoRelatos

    ... formas eran extremadamente voluptuosas. Sentí deseos de tirarla sobre el suelo y follármela sin más preámbulos. Pero no iba a estropear el momento comportándome como un animal, así que refrené mis impulsos y me acerqué lentamente a ella.
    
    Le puse la mano en la cintura para atraerla hacia mí y deposité un suave beso en sus labios. Al notar que estos respondían abriéndose un poco, pasé a besarla con más intensidad llegando a introducir mi lengua en su boca para jugar con la suya.
    
    Mientras sus manos, comenzaron a moverse por mi cuerpo, acariciando mi espalda de abajo a arriba y deteniéndose en mi nuca.
    
    De repente de un solo movimiento, tiró de mi camiseta y me la quitó por la cabeza. La tiró descuidadamente a un lado y atacó mi cuello, recorriéndolo con sus labios mientras trazaba círculos por la lengua, desde las orejas hasta los hombros, cambiando de un lado a otro pasando por encima de mi pecho.
    
    Sus besos comenzaron a descender hasta llegar a mis pezones y mientras con la boca me mordía uno suavemente, con la mano me pellizcaba el otro.
    
    Sobra decir que a estas alturas mi empalmada era de campeonato.
    
    Su boca siguió bajando hasta llegar a la cinturilla de mi pantalón, la cual recorrió de lado a lado con la lengua.
    
    Noté que forcejeaba con el primer botón de la bragueta, pero me sorprendió que no lo estaba desabrochando con las manos, sino con los dientes. El primero, le costó un poco, los demás no tuvieron misterio para ella.
    
    Cuando mi pantalón estuvo ...
    ... totalmente abierto, se incorporó y se puso detrás de mí. Noté sus aliento en mi nuca, y de repente sentí como sus grandes pechos se aplastaban contra mi espalda, casi puedo decir que noté como sus pezones, duros, se clavaban contra mí.
    
    Sus manos aparecieron por delante y resbalaron por mi torso, bajando por mi vientre y se colocaron tímidamente sobre mi verga erecta.
    
    ¡Quería follármela ya!
    
    Pero por más que lo intentaba, era incapaz de moverme. Ella sabía mover las manos y me estaba volviendo loco con sus caricias.
    
    Sin previo aviso y casi de forma violenta, tiró de pantalón hacia abajo, arrastrando con él los bóxer. Se agachó y me quitó los zapatos y los calcetines y terminó de desnudarme.
    
    Se incorporó y volvió a ponerse enfrente de mí.
    
    Ella aún llevaba el tanga puesto y yo la quería totalmente desnuda, así que la cogí por lo hombros, le di la vuelta y la llevé contra un pared. Apoyé una mano contra su espalda apretando su pecho contra el muro y la otra mano se la puse en el bajo vientre tirando hacia atrás obligándola a sacar culo. Ella tenía los brazos levantados con las palmas de las manos contra la pared una a cada lado de la cabeza.
    
    En esta postura, le aparté el pelo hacia un lado y fui besando su nuca, sus hombros, deslizando la lengua por su espalda, cada vez más abajo, mientras con mis manos recorrían sus costados, desde el nacimiento de sus pechos hasta sus caderas.
    
    Cuando mi boca llegó al delgado cordel que era la cinturilla de su tanga, lo mordí ...
«1...345...»