1. Feminizado (version definitiva)


    Fecha: 19/06/2017, Categorías: Transexuales Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    1)
    
    Mi nombre es Gabriel pero me dicen Gabi.
    
    Cuando tenía 17 años me puse de novio con una chica de catorce llamada Silvina que era hermosísima.
    
    Era rubia con el pelo largo enrulado, la piel ligeramente bronceada y una figura espléndida.
    
    Si bien era muy desinhibida todavía era casi una nena y tenía un look un tanto naif, yo me avoqué a convertirla en una mujer provocativa.
    
    Lo primero que hice fue decirle hasta el cansancio que me excitaban mucho las chicas vestidas con minifalda, hasta que, un día vino a buscarme con una pollerita de jean cortita que le calzaba perfecta, dejando a la luz sus morenas y bien torneadas piernas.
    
    Había empezado mi obra, gocé mucho esa noche viendo como otros chicos se estimulaban mirando como yo le acariciaba las piernas y resbalaba mis manos sobre su suavidad.-
    
    La verdad es que mientras se las acariciaba, me gustaba imaginarme que eran mis propias piernas.
    
    De a poco le fui comprando ropa mas y más provocativa, polleras cada vez mas cortas, blusas escotadas, le regalé sus primeros tacos altos, la incentivé para que usara maquillaje atrevido, y cada vez que le obsequiaba una prenda nueva, le decía que era como si me lo regalara a mi mismo.
    
    A decir verdad eso era algo cierto, porque yo me proyectaba en ella como si fuera yo mismo esa diosa que todos ansiaban poseer.
    
    Cuando salía a la calle con ella, disfrutaba mucho viendo como los hombres le miraban desesperados su cuerpo espectacular y su estilo tan provocativo.
    
    Un ...
    ... día estábamos sentados en una fiesta, Silvina deliberadamente de piernas cruzadas para seducir a todos los varones y al lado suyo se sentó su amigo Martín.
    
    Nunca me voy a olvidar como me excité viendo al pícaro, frotando su pierna contra las de ella, rozándolas con sus dedos en cuanto podía, y tampoco me voy a olvidar la cara de placer disimulado de ella, provocado por esa situación prohibida que parecía poderla hacer acabar.
    
    Durante mucho tiempo me masturbé recordando esa escena.
    
    Poco a poco ella se fue dando cuenta de que algo extraño sucedía, yo había sustituido la penetración de mi polla, por objetos que simulaban consoladores, empecé a pedirle que se colocara sobre mí para frotar su vulva contra mi cola, le hacía succionar mis dedos y fantaseaba con que ella estaba felando a otro hombre.
    
    Una tarde que llegué sorpresivamente a la pileta de nuestro club, me encontré a Silvina, que llevaba puesto un bikini muy cavado, recostada en una lona y siendo cortejada por un muchacho que se había acomodado a su lado.
    
    Ella no advirtió mi presencia, y eso me permitió ver como ella participaba del juego de seducción del chico, sonriéndole y colocándose muy cerca de él para que este se derritiera de deseos.
    
    Era evidente que ella misma estaba muy cachonda con él y se puso lívida cuando me acerqué a saludarla como si nada sucediera.
    
    Como a mi mismo me había estimulado esa situación, cuando fuimos a su casa le hice vendarse los ojos y la masturbé introduciéndole un dedo ...
«1234...10»