1. Almuerzo


    Fecha: 27/07/2017, Categorías: Lesbianas Autor: sugarblood, Fuente: CuentoRelatos

    ... de que te suplicara así te hacía poner como un animal, y que te pidiera un anal era para ti el cielo, pues ocurría pocas veces debido a que no me gustaba hacer eso en la cama. Pero en la ducha estaba bien para mí. Apoye mis manos en la puerta corrediza y me prepare para el placer.
    
    Antes de que dijese algo ya sentía una dura embestida por mi culito. Ambos dimos un primer gemido.
    
    -Ahh.. Dios, amor me encanta hacerte el culito ahh Te amo.
    
    -Te amo...ahhh, vamos amor dame duro como solo tu sabes hacerlo.
    
    -Como ordenes mi amor.
    
    Sentía como tu pene entraba en mí cada vez con más fuerza, haciendo que el agujerito se abriera. Yo no dejaba de gemir tu nombre mientras sentía como mis pechos rebotaban con cada embestida. Tus gemidos de placer hacían que mi vagina se llenara mas y mas de fluidos, entre gritos, agua caliente y sudor, me hacías tuya como todos los días.
    
    -Ahh gatitaa, gati..ta.. ahh que estrechita estas amor, me fascinas.
    
    -Tu verga me encanta mi amor, es tan dura y deliciosa ah.. vamos bebé sabes lo que quiero, sabes lo ...
    ... que quiero ahh…ahhh..
    
    -Si mi amor, pero tardará un rato , no quiero parar de gozar de tu cuerpito .
    
    Quería cada vez con más ganas que me llenaras de tu lechita. Sentir esa sensación cálida y suave dentro de mi culito. Me embestías mas y mas, en un momento me tomaste de mi cabello y lo jalaste hacia ti.
    
    -¿Quieres leche puta mía?
    
    -Si, si.. la quiero, por favor dámela toda – decía mientras contenía mis gemidos-.
    
    -Puta..ahh Angie que puta eres ahhh .. ahhh
    
    -Solo para ti Alex ahhh .. ahhh
    
    Empecé a sentir un dolor indescriptiblemente delicioso y sentí como un chorro de semen me llenaba el culito, luego otro mas y suave y otro. Creí que pararías y que eso sería todo. Pero entre gemidos de cansancio, mientras sacabas tu verga de mi culito, me susurraste:
    
    -Espérate a la cena mi amor, a la noche tu gatita, sentirás el cielo en la tierra.
    
    Con una sonrisa pícara me diste vuelta y me diste un tierno beso. Nos terminamos de duchar juntos y pasamos la tarde en el parque comiendo helado, caminando y riendo como dos niños inocentes. 
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