1. LA TÍA SIGUE SIENDO CURIOSA


    Fecha: 16/06/2022, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: Caramelo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Esta primera experiencia con las nenas fue todo placer. Sabía que, desgraciadamente, a pesar de no ser tan viejo, no podría gozar de ellas durante mucho tiempo. Me importaba sobre todo hacer feliz a Aldana. Ella era la prioritaria hoy, pero no iba a dejar de lado a Clarisa. No lo merecía de ninguna manera. Ella había sido la promotora para que la hermanita viniera a coger. 
    Les pedí que jugaran entre ellas mientras me recuperaba. Clarisa lo tenía bien claro. Aldana todavía no lo entendía mucho, no porque ya no lo hubiera hecho, todavía no sabía lo que yo quería. La hermana mayor abrazó y besó a su hermanita. La chupó y besó por todo el cuerpo. Se acostó y la puso para un 69. Se acomodó para que ella disfrutara. Yo miraba y me encantaba ver a las nenas como se chupaban con tanta calentura. Me puse al palo, solo por ver frente mío el maravilloso culito de la nena. No necesitaba ninguna chupada…, con la vista era suficiente. Era eso. ¡Qué increíble maravilla! Tenía la pija súper dura sin ninguna acción exterior.
    Como en el caso de Clarisa, sabía que con Aldana la “mami” también estuvo previendo la dilatación del culo con algunos juguetitos adecuados. Me levanté a buscar la vaselina. Unté el ano de la nena y mi pija. Ella se movió agradecida cuando sintió que mis dedos acariciaban el culo. Le metí un dedo, luego dos. Clarisa seguía chupando. Me miraba sonriendo. Sabía lo que le iba hacer a la hermanita. Eso la hacía feliz. Aldana estaría en la gloria. Le apoyé el glande y ...
    ... empujé, poquito a poco. Clari chupaba con todo para que la nena olvidara todo dolor. De cualquier manera quería prevenirle.
    -Aldana, mi tesoro. Si te duele o molesta tenés que decirme, así paro.
    -No, no, no parés… ¡por favor! 
    	Entonces habló Clarisa.
    -No te apurés, querida. Si no tenés dolores o molestias quiere decir que la cogida fue buena y Dani te la pueda volver a clavar… ¡Si te hace daño no va a poder cogerte de nuevo! ¿Entendés? - Clarisa exageraba un poco para calentarla más todavía.
    -Si, Clari, entiendo. – La nena hablaba con la voz apagada por la concha de la hermana. – Si me duele te digo, papi.
    Empotré la cabeza. Aldana gimió. La metí más adentro. Otro gemido. La lengua de Clarisa trabajaba a toda velocidad sobre el clítoris de la hermanita. Llegué al fondo. Aldana gemía. 
    -Quietita, quietita, mi amor. – Acaricié y besé su espalda.
    Clarisa me besó los testículos. Tomé a Aldana de las caderas con ambas manos y empecé a bombear. Ella gemía, más y más.
    -¡Ay! ¡Sí! ¡Sí! ¡Así! ¡Así! ¡Más! ¡Más! ¡Por favor! ¡Más! ¡Sí papi! ¡Hasta el fondo por favor! – No sé cómo podía gritar así, con la concha de Clarisa en su boca…
    ¡Fue la gloria! Clarisa tragaba las continuas acabadas de su hermana, y pronto iba a tragar el semen que yo le dejaría en el culo. Y así fue. La sacudida fue tremenda. Hacia tanto tiempo que no acababa en un culito tan pequeño como el de la preciosura, que me sentí inmensamente feliz. ¡Qué hermoso es coger, Dios! 
    Me retiré despacito. Clarisa aferró ...
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